Ricardo Volkweiss Lopes sonrie para la cámara de AAU luego de volar para la historia de portada.

Mirim Aviação Agrícola Ltda. - 30 años de profesionalismo y calidad sobre arroz

por Ernesto Franzen

PELOTAS, BRAZIL- El Lago Mirim, situado en el extremo Sur de Brasil es la fuente de agua de riego para los cultivos de arroz en varios estados. Una operación de aviación agrícola que toma su nombre de este río, es inusual en el sentido de que no es manejada por un piloto –propietario, sino por un gerente profesional, Claudio Coutinho Rodrigues, quien la ha dirigido por los últimos 12 años.

Claudio, perteneciente a una familia de cultivadores de arroz, fue uno de los socios fundadores. En Abril de 1997 cuando la industria arrocera brasilera florecía (y por lo tanto la aviación agrícola), decidieron comprar un avión agrícola Ipanema y contratar a un piloto para tratar su arroz. Pronto encontraron que tenían algunas horas libres y comenzaron a vender servicios de aplicación a otros productores.

Desde allí a una operación completa fue solo una cuestión de tiempo. Siendo una empresa muy profesional, Mirim Aviação Agrícola Ltda. fue siempre renombrada por la calidad y corrección en sus servicios. La satisfacción del cliente es el objetivo principal. Por eso, la participación de todos los empleados es vital. De vez en cuando la gerencia de Mirim reúne a todo el personal para discutir y establecer los objetivos operacionales. Cuando estos son alcanzados o superados, los empleados ganan bonificaciones en sus pagos. A esto le llaman Results Participation Program - RPP

Íntimamente ligado a la industria arrocera, en la región que les dio su nombre, no es sorpresa que Mirim haya tenido sus altibajos junto con esta. Deprimida desde fines de la década de los 90, la industria esta ahora en una fase mas optimista; Mirim ha visto un crecimiento de 17.3% en el área tratada el año pasado. No menos de un 84% de todos los cultivos que Mirim trata son de arroz. Un poco menos de 16% es soja y un área “minima” son pasturas según Claudio Coutinho.

Actualmente, la flota de de Mirim incluye siete Ipanemas, tres de los cuales son EMB-202 con la tolva de 950 litros, dos son EMB-201R (en realidad 201A readaptados con la tolva mas grande) y dos EMB-201A en su configuración original. Uno de los 201A no es de flujo regular, y es utilizado como avión de reserva. Los seis aviones que operan normalmente son atendidos por ocho cargadores – los dos extras se destinan a las mas distantes pistas satélites con sus camiones pickup mientras los aviones tratan cultivos con otro cargador de manera de evitar tiempo inútil. Estos aviones operan desde tres bases fijas- Pelotas, Arroio Grande y Santa Vitória do Palmar, tratando tambien cultivos en los estados de Capão do Leão, Rio Grande, São Lourenço, Turuçú, Jaguarão, Herval and Pedro Osório.

Los pilotos de Mirim merecen una mención especial. Mientras que la mayoría de los operadores mantienen a los pilotos como proveedores de servicios en base a comisiones, desde el comienzo, Mirim contrato pilotos como empleados regulares pagándoles un plan de salud, un beneficio inusual en esta industria. Esto debe funcionar bien, ya que resulta en un muy bajo personal de recambio: José Larentis ha volado por Mirim por 28 años, Wendellino Fang por 14 años, Sílvio Antônio Kempfer y Antonio Carlos Carvalhal por 13 años y el “rookie” Ricardo Volkweiss Lopes con “solo” siete años en la casa- pero el esta proximo a completar 30 años como piloto agrícola!. Otros pilotos son contratados por zafra según la necesidad.

El compromiso por calidad ha resultado que las pruebas de calibración de los aviones sean parte de la rutina en Mirim. Pero, como la industria del arroz se reduce y la competencia se hace mas feroz, mayor productividad debe ser alcanzada para mantener una operación rentable. Cuidadosa modificación de boquillas y precisión de GPS permitieron a Mirim aplicar herbicidas a 2 y 1 galones/acre con un ancho de 52 pies y fungicidas e insecticidas con 56 a 59 pies de ancho, mientras que hasta hace unos pocos años atrás 3 a 4 galones/acre eran la norma y todas las aplicaciones eran a anchos de 50 pies. Esto ha permitido a Mirim una productividad total aproximándose a 172 acres/hora – aun mas impresionante cuando se sabe que esto incluye trabajo de aplicación de urea! Si esto no fuera suficiente, la tasa de urea se ha incrementado en estos años desde 53 a 62 libras/acre a 90 a 107 libras/acre. Estos son solo posible utilizando esparcidores Transland’s Gaucho Swathmaster lo cual permite 75 a 82 pies de ancho aun a estas tasas de aplicación.

Mirim a liderado el camino en el uso del GPS en el Sur del Brasil, comenzando con un WAG Flagger en la estación 1998-99, cambiando luego por Trimble. Al principio, Mirim compro las unidades mas caras, pero luego de algún tiempo, Claudio Coutinho se dio cuenta que los agricultores no estaban demandando mapas de aplicación, y dado que sus pilotos muy experimentados siempre realizan buenos trabajos de aplicación dejo de chequear los mapas el mismo y cambio a las mas simple unidades sin registros como medida para cortar costos.

Claudio Coutinho esta perfectamente satisfecho con el Ipanema como avión agrícola. Mirim tenia un Air Tractor AT-401 a mediados de los 90, volando para sus mayores clientes. Pero estos han comenzado su propia operación o dejado de producir arroz, de manera que el perfil del cliente de Mirim ha cambiado. Actualmente, el área promedio tratada por Mirim es de aproximadamente 197 acres, para los cuales el Ipanema es muy adecuado. Claudio Coutinho planifica con anticipación; cree que el LV con la tecnología de aditivo de aceite que esta siendo desarrollada en Brasil permitirá aplicaciones de herbicida de 0.6 o 0.7 galones/acre con atomizadores rotativos. A esas tasas, el Ipanema será capaz de volar el típico campo de 160 acres con una sola carga, evitando el uso de pistas satélite, ganando en productividad y cortando costos tales como camiones de soporte.

Buscando soluciones innovadoras para cortar costos mientras en realidad se mejora la calidad del servicio, Mirim mantendrá a sus clientes satisfechos en los años venideros.